Rabih Alameddine

Rabih Alameddine llegó a América cuando tenía 17 años para estudiar. “En nuestra parte del mundo, existen solo dos profesiones: ingeniero o doctor”, dice. Abandonó la medicina porque le temblaban las manos. Así que se licenció en Ingeniería en la Universidad de California. Esa tampoco fue una buena elección. “Me encantaban los problemas sobre el papel y era bueno en matemáticas pero, a pesar de ser un ingeniero mecánico, no me interesaba cómo funcionaba un coche.”
Regresó a la universidad para estudiar un MBA: otro error. Cuando ya estaba matriculado de una tercera carrera (Psicología Clínica), empezó a pintar. Realizó 270 retratos de su propia cara, que se expusieron en algunas galerías. Pero Alameddine se dio cuenta de que mucha gente que conocía pintaba mucho mejor que él.
Un día, cuando ya estaba cansado y deprimido, se sentó y empezó a escribir una novela, Koolaids: The art of war, que fue publicada hace diez años. Desde entonces, Alameddine ha publicado otra novela I, the Divine y una recopilación de relatos llamada The Perv. Después de ocho años de intenso trabajo, nos presenta El contador de historias. Sin duda, un gran acierto.
Foto del autor: © Elena Siebert